España es el país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida. Nada más y nada menos que 84 años, 2.5 puntos por encima de la media europea.
Si aspiramos a vivir muchos años, este dato es fantástico siempre y cuando nos hayamos ocupado y preocupado de garantizarnos un envejecimiento saludable y financieramente sostenible. Y todos deberíamos saber ya que esto se construye con cada micro decisión que tomamos en nuestro día a día. El reto no es simplemente vivir más, sino vivir mejor manteniendo tu calidad de vida e independencia. Por desgracia, aún no existe esa educación y conciencia necesarias para vivir más años sin enfermedad. Y muchas organizaciones aún son vivos reflejos de esta carencia.
Dada la cantidad de energía y tiempo que dedicamos a nuestro trabajo, debería ser imperativo desarrollarlo en torno a una piedra angular innegociable: nuestra salud y bienestar, aspectos que se ven seriamente comprometidos a causa de factores normalizados y desde mi punto de vista totalmente contrarios a lo que somos como seres humanos tales como pasar interminables horas sentados, sometidos a niveles crónicos de estrés o con una alimentación que más que nutrirnos nos enferma.
Para muchos, el valle de las excusas es el lugar favorito para no tomar mejores decisiones respecto a nuestro propio autocuidado: es que no tengo tiempo, es que estoy cansado, es que el trabajo, es que, es que…y así infinidad de falsos motivos que lo que en realidad esconden es una falta de compromiso con nuestra propia salud. Si las organizaciones y las personas supieran de verdad el impacto de esta falta de cuidado en nuestra calidad de vida y en nuestro desempeño laboral, muchas cosas cambiarían. De ahí que aún tengamos una importante tarea por delante en torno a la educación y concienciación sobre la salud y el bienestar en la vida en general y en las empresas en particular.
Tenemos la inmensa fortuna de estar viviendo en una época donde los avances médicos y las investigaciones están revelando evidencias absolutamente sorprendentes que nos brindan la oportunidad de mejorar nuestra forma de vivir y estar en el mundo. La literatura científica es abrumadora en cuanto al impacto de nuestros hábitos en nuestra salud física y mental, sin olvidar su influencia en la calidad de nuestras relaciones con los demás. Extrapolar este conocimiento al entorno laboral aporta un extraordinario valor a las estrategias de bienestar organizacional, que bien elaboradas y consolidadas pueden traer a las empresas ventajas competitivas incuestionables: personas más sanas que toman mejores decisiones, más colaborativas y comprometidas con la organización.
Pero no lo olvidemos. En cuestiones de salud y bienestar la responsabilidad es compartida y sólo así empresa y colaborador formarán un tándem perfecto. De una parte, la empresa facilitando y promoviendo una cultura y un liderazgo saludables. De la otra, los colaboradores asumiendo un compromiso personal de autocuidado aprovechando los recursos y herramientas que aquélla les facilite. La pasividad y el victimismo no tienen lugar en cuestiones de salud y bienestar. Y tanto la empresa como sus personas deberán reflexionar sobre si las decisiones que toman les acercan o alejan de una vida presente y futura más próspera, pues la inversión que hagamos todos ahora nos traerá resultados muy dispares.
Si echamos un vistazo a los datos sobre absentismo laboral y los costes en salud– ambos en récords históricos- y nos daremos cuenta de que el mundo laboral vive un momento crítico y que es imperativo dar con las claves que hagan sostenible un sistema que, de lo contrario, no tiene por delante un horizonte muy halagüeño. En mi opinión, esto pasa por tomarse mucho más en serio el cuidado de la salud y el bienestar, hacerlo con rigor y educando con seriedad, invirtiendo tiempo y adquiriendo los conocimientos necesarios que permitan a organizaciones y personas ocuparse del bienestar de forma sostenible.
Construir un mundo laboral que deje de ser meramente transaccional y se convierta en un vehículo para crecer y desarrollarnos personal y profesionalmente con bienestar es tarea de todos, y si bien se ha avanzado mucho en los últimos 10 años, el margen de mejora es extraordinario y necesitamos remar todos en la misma dirección convirtiendo los slogans en hechos. Estoy firmemente convencida de que a través del trabajo podemos alargar y ensanchar nuestra vida, nutrirla de conocimiento, logros, relaciones enriquecedoras y superación personal. Si no lo has hecho ya, ¿qué tal si nos ponemos en marcha?
Belén Viscasillas
Vicepresidenta de OBBIO y vocal de bienestar físico







