Belén Viscasillas · Vicepresidente de la Junta Directiva y vocal de bienestar Físico en OBBIO
Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, solemos imaginar entrenamientos intensos, sesiones de gimnasio o largas carreras. Sin embargo, existe un factor menos conocido que tiene un enorme impacto en nuestro bienestar diario: el NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis), o lo que es lo mismo, la energía que gastamos en todas aquellas actividades cotidianas que realizamos fuera del ejercicio físico estructurado.
Subir escaleras, caminar mientras hablamos por teléfono, levantarnos para ir a por agua, ordenar la casa, jugar con los niños o dar un paseo después de comer son ejemplos de NEAT. La evidencia científica demuestra una y otra vez que, aunque cada una de estas acciones parezca insignificante por separado, la suma de todas ellas puede marcar una gran diferencia en nuestra salud física, mental y metabólica.
¿Por qué es tan importante el NEAT?
Nuestro gasto energético diario está compuesto por diferentes elementos: el metabolismo basal (la energía que necesitamos para mantener funciones vitales como respirar o hacer latir el corazón), la energía necesaria para digerir los alimentos y la energía que gastamos a través de la actividad física. Dentro de esta última, el NEAT representa una parte muy importante del movimiento diario.
En una sociedad cada vez más sedentaria, el NEAT cobra una relevancia especial. Muchas personas pasan gran parte de su jornada sentadas frente a una pantalla, en reuniones o desplazándose en coche. Como consecuencia, reducimos de forma drástica las oportunidades de movimiento que antes formaban parte natural de nuestro día a día.
La buena noticia es que no siempre necesitamos dedicar más horas al gimnasio para obtener beneficios. Incrementar el NEAT puede contribuir a:
- Aumentar el gasto calórico diario.
- Mejorar la salud cardiovascular.
- Reducir los efectos negativos del sedentarismo.
- Favorecer el control del peso corporal.
- Mejorar los niveles de energía.
- Reducir la sensación de fatiga y rigidez muscular.
- Potenciar el bienestar emocional y el estado de ánimo.
El NEAT en las organizaciones: pequeñas acciones, grandes resultados
En el entorno laboral actual, especialmente en trabajos de oficina, la disminución del movimiento es uno de los grandes retos para la salud de los empleados. Pasar ocho o más horas sentado puede afectar no solo a nuestra condición física, sino también a nuestra concentración, productividad y bienestar mental.
Por eso, cada vez más organizaciones incorporan iniciativas que fomentan el movimiento durante la jornada laboral creando así una cultura que favorezca hábitos más activos.
Algunas prácticas sencillas son:
- Levantarse cada 45-60 minutos.
- Utilizar las escaleras en lugar del ascensor.
- Caminar mientras se realizan llamadas.
- Reuniones breves caminando («walking meetings»).
- Alejar la impresora o la papelera para fomentar desplazamientos.
- Aparcar un poco más lejos o bajarse una parada antes del transporte habitual.
- Aprovechar los descansos para dar un pequeño paseo.
Estas acciones apenas requieren esfuerzo adicional, pero generan una acumulación de movimiento que puede tener un impacto muy significativo a lo largo de semanas, meses y años.
Además, promover el NEAT envía un mensaje muy potente dentro de las organizaciones: cuidar la salud no depende únicamente de grandes iniciativas, sino también de las pequeñas decisiones que tomamos cada día.
Vacaciones de verano: una oportunidad para mantener activo nuestro NEAT
El verano suele asociarse al descanso, y así debe ser. Sin embargo, para muchas personas también implica una disminución importante del movimiento habitual. Dejamos de desplazarnos al trabajo, alteramos nuestras rutinas y, con frecuencia, pasamos más tiempo tumbados o sentados.
Precisamente por eso, las vacaciones son una magnífica oportunidad para seguir cuidando nuestro NEAT de una forma natural y agradable.
Algunas ideas sencillas son:
Caminar más y conducir menos
Si estamos en la playa, en la montaña o visitando una ciudad, podemos aprovechar para desplazarnos a pie siempre que sea posible.
Explorar nuevos lugares
Pasear por mercados, senderos, paseos marítimos o centros históricos es una forma excelente de acumular movimiento casi sin darnos cuenta.
Jugar y compartir tiempo en familia
Jugar con los hijos, nadar, pasear con el perro, practicar deportes recreativos o realizar actividades al aire libre incrementa nuestro NEAT y fortalece nuestros vínculos personales.
Mantenerse activo en casa
Las tareas domésticas, la jardinería, ordenar espacios o realizar pequeñas reparaciones también cuentan como movimiento.
Romper largos periodos de inactividad
Aunque estemos leyendo, viendo una película o descansando, conviene levantarse de vez en cuando, estirar el cuerpo y caminar.
Un mensaje para llevarnos este verano
A menudo pensamos que la salud depende de grandes esfuerzos, cuando en realidad suele construirse a través de pequeñas acciones repetidas cada día. El NEAT nos recuerda que cada paso cuenta, cada escalera suma y cada oportunidad para movernos es una inversión en nuestro bienestar.
Si puedes aprovechar el verano para hacer más ejercicio y deporte, adelante. Si no entra en tus planes, al menos mantén vivo tu movimiento natural, disfruta de tu tiempo de ocio activo y cuida de tu salud con esos pequeños gestos cotidianos que, aunque parezcan invisibles, tienen un efecto extraordinario en nuestro cuerpo y nuestra mente.







